miércoles, 5 de junio de 2013

Embalados en Valados




Nos quedamos con la boca abierta. Era un hotel SPA en una colina con vista a una playa increíble y el día estaba hermoso. Le dimos un paseo corto para poderlo conocer un poco, más pensando en lo que nos íbamos a perder que en lo que íbamos a poderlo disfrutar, y dejamos las cosas en las habitaciones para hacer una merecida siesta... de 7 minutos. Habíamos salido de Porto a las 4pm en vez de a la 1pm (como habíamos planeado), y fuera de eso Sofia se había pasado de la salida de la carretera al pueblo Nazaré por estar coordinando cosas del concierto infantil del día siguiente por teléfono mientras conducía, con lo cual el viaje fue hora y media más largo de lo normal. Los organizadores de la 16ava edición del Festival de jazz de Valado dos Frades (Portugal) nos habían reservado una noche en un hotel buenísimo frente a la playa, para que pudiéramos descansar después de nuestro concierto. Sin embargo tuvimos la mala suerte de que Petros (el bajista) tenía organizado un concierto en Grecia al día siguiente, y tenía que estar en el aeropuerto de Porto a las 6 de la mañana. No tuvimos más remedio que dejar las cosas en el hotel, ir a tocar, volver a las 3am a recogerlas, manejar dos horas y media a Porto para dejar a Petros en el aeropuerto e intentar perdonarlo por semejante desplante.


Triste habría terminado la historia, de no haber sido porque fue uno de los conciertos más especiales que hemos tenido. El Festival de jazz do Valado dos Frades lleva 16 años organizando con las uñas y con voluntarios del pueblo un festival en el que se traen a muchos de los mejores músicos de Portugal, y que se ha convertido en un evento de mucha reputación entre la comunidad. Todos los que trabajan en la organización son voluntarios, y se nota que la gente del pueblo espera ansiosa el cartel de cada año. Nos tenían una mesita en la parte de abajo con algunas tapas cocinadas por la hermana del director del festival, y después de la prueba de sonido nos fuimos a la casa de uno de los organizadores a cenar. Nos sentamos Sofia, Marcelo, Petros y y, con Adelino (el director), su hermana, el ingeniero de sonido, el dueño de la casa, su esposa y un par de amigos más. Estuvimos oyendo chistes de Adelino y anécdotas de diferentes giras que ha organizado, mientras comimos un banquete que casi no nos deja levantar de la mesa.


Acto seguido nos llevaron a la biblioteca del pueblo, donde se presentan los invitados al festival, y después de que Sofia terminara de definir el ‘set list’ subimos al escenario. Desde ese momento hasta que terminamos el concierto la audiencia no hizo ruido sino para aplaudirnos y ovacionarnos en gritos casi ensordecedores después de cada tema. El público hizo que nos sintiéramos más cómodos que nunca, y la música que tocamos entró en resonancia con un espíritu creativo increíble. Canciones que hemos tocado muchas veces terminaron entrando en lugares desconocidos, y sonaron distinto a todas las demás veces que las hemos tocado. Nos aplaudieron de pié durante un largo rato, y tocamos dos canciones fuera del programa que nuna antes habíamos tocado. Luego bajamos y estuvimos tomando cerveza y vino de Porto con la gente en el bar de lugar, mientras firmábamos los CDs que muchos compraron y recibíamos todo tipo de elogios. Firmamos un libro del festival, nos tomamos algunas fotos y a las 3 de la mañana llegó el momento duro de despedirse para ir al hotel, recoger nuestras cosas y manejar dos horas y media al aeropuerto de Porto para dejar al niño Petros listo a coger su vuelo a Grecia. Probablemente fue la buena energía que me quedó del concierto (más los tres cafés que me tomé antes de viajar) lo que hizo que a pesar de tener un jet lag fuertísimo y estar muerto de cansancio pudiera manejar hasta Porto sin quedarme dormido.


Esta carrera no es fácil, y tiene tantos momentos duros como gloriosos. Lo bueno es que por 10 fiascos que se puede uno llevar, un concierto como el del sábado lo arregla todo y hace uno sienta que realmente vale la pena hacer lo que hace. A veces no viene nadie a los conciertos, a veces el sonido es malísimo, a veces nadie escucha, a veces uno siente que no es suficientemente bueno, a veces hay que cargar instrumentos todo el día y romperse el trasero ensayando para acabar perdiendo plata. Pero estar en un pueblito en un lugar remoto de Portugal junto a gente que organizó un festival con tanto cariño, más la increíble cena que nos prepararon en casa de uno de los organizadores, el recibimiento tan cálido del público y una ovación que nos pidió tres canciones de ‘bis’, la cantidad de CDs que vendimos y la gente que hacía cola para que todos pudiéramos firmarlos, el nivel de creatividad que infestó la música que tocamos y la cerveza que nos tomamos con algunos de los asistentes, nos dejó a todos pila para un rato largo. Lo bueno además es que todavía tenemos por delante concierto en Barcelona, Paris, Bruselas y Luxemburgo, y estando sonando así va a ser un disfrute total.


Así que bueno... probablemente fuimos los huéspedes que estuvimos menos tiempo en el hotel (15 minutos), pero nos fuimos más contentos que si hubiéramos pasado la tarde entera en el SPA y viendo el atardecer desde una piscin... (mejor dejémoslo ahí).

Próximo concierto: jueves 6 en Barcelona, en el café del Conservatorio del Liceu a las 8.30pm.



sábado, 25 de mayo de 2013

The ugly tooth


Concierto de lanzamiento del CD “Amour t’es las?” de Banda Magda, en ‘Joe’s Pub’ (Nueva York, mayo 24 de 2013)
Finalmente llegó el día del esperadísimo concierto de lanzamiento del primer CD de la espectacular ‘Banda Magda’, en el que mi amiga griega Magda Giannikou estuvo trabajando por los últimos tres años.  Como siempre lo hace, invitó a muchísimos musicazos a compartir escenario con la banda, y siendo este un concierto tan especial le dio rienda suelta a su ambición y metió a cuanta gente pudo en el lugar: voz, acordeón, guitarra acústica, guitarra eléctrica, guitarra barítono, clarinete, trompeta, vibráfono, glockenspiel, rhodes, contrabajo, tres percusionistas, batería, violín, viola, cello, dulcimer, un instrumento tradicional del Japón y coros.  Yo tocaría el teclado ‘rhodes’ en más o menos la mitad del repertorio (que me repartiría con el teclista Justin Stanton), y durante los tres primeros temas del concierto estuve disfrutando la música desde el público y tomando algunas fotos.


Terminado el tercer tema del concierto me subí al escenario junto con la violinista, el chelista, el violista y una japonesa que tocaría un instrumento japonés, y me senté frente al rhodes. Durante el tema que tocamos -‘La Japonaise’- había una parte en la que todos hacíamos segundas voces, pero al yo no haber cuadrado el micrófono que tenía en frente del teclado tuve que hacer los coros a grito pelado. Para el siguiente tema- que también tenía coros-, bajé un poco la base que estaba frente al teclado y aproveché mientras Magda explicaba el texto de la canción para cuadrar la altura del micrófono y poder utilizarlo en la canción. 


Yo tenía mi boca pegada al micrófono probando sonido y aprovechano para ver que estuviera bien la altura, cuando el bajista Michael League- que estaba tocando frente a mí-, se movió para arreglar un cable. La cantidad de instrumentos, músicos, monitores y cables que había en el escenario hicieron que Michael no se percatara de la base de mi micrófono que tenía justo detrás suyo, y sin darse cuenta la golpeó sin culpa. “Im sorry man!, are you ok?” me preguntó Michael susurrando, cuando vio que me había pegado con el micrófono en la boca al golpear la base. Con una risa contenida que enmarcaba el absurdo de la situación le hice caras de que estaba todo bien, y mientras comenzaba a tocar la siguiente canción me preguntaba qué carajos iba a hacer después del concierto: me había roto un diente. 


“Holy shit man! I am sorry!”, me empezó a decir Mike en medio de un gesto de preocupación y comedia, cuando le mostré mi boca mueca mientras tocábamos. Me pasaban los acordes por la cabeza interferidos por la idea de que tenía la mitad de mi diente en el bolsillo y pensando cómo diablos iba a hacer para que me lo volvieran a pegar, y pasé el resto de la canción intentando tocar mientras le explicaba a Michael lo que había pasado. Se terminó la canción y Michael se bajó salió del escenario (no tenía que tocar en el siguiente tema)- yo me quedé ahí sentado haciendo muecas, entre disfrutando y odiando el absurdo de la situación. Los músicos que fueron subiendo al escenario para las siguientes canciones por la parte de atrás entraban y me miraban con compasión (por supuesto Michael les acababa de contar lo que había pasado), y poco a poco todos en el escenario supieron que estaba medio mueco. Mientras tocábamos me iba mirando con todos los músicos, que muertos de la risa me pedían con señas que les mostrara mi nuevo look. Desde el escenario le mandé un mensaje a mi amigo Andrés, que estaba en primera fila, contándole lo que había pasado. Coincidencialmente justo el día anterior me había recomendado (quizá proféticamente) a un dentista conocido independiente muy bueno y muy barato, por si algún día tenía algún problema dental. “Uy que garrón, ché! Toma ibuprofeno” me respondió con otro mensaje, y me pasó los datos del dentista. Mientras tanto me miraba desde el público pidiéndome con gestos que le mostrara el percance.


Tocando a dúo con Magda su canción Petite Maline

La séptima canción del concierto yo no la tenía que tocar, por lo que aproveché para ir al baño y ver si podía pegárme el pedacito falso al menos temporalmente. Efectivamente logré hacerlo, e intenté no hablar mucho con nadie antes de volver a salir a tocar el dúo intimista que haríamos con Magda para que no se despegara. Terminó la canción y corrí del baño al escenario, (que ya estaba vacío, y sólo estaba Magda esperándome y preguntando “Juanchón, are you coming or not?”). Justo en el momento de subirme nuevamente sentí cómo se desprendía nuevamente el trocito falso, y me volví a sentar al rhodes intentando no abrir mucho la boca y guardándome el pedazo nuevamente en el bolsillo. Ahora sería difícil disimular, pues en vez de 15 en el escenario eramos dos: Magda y yo. Ella comenzó a presentarme de una manera muy emotiva, explicando cómo nos habíamos conocido y lo mucho que hemos compartido- pero yo por supuesto estaba absorto palpando con mi lengua el rasposo borde de mi diente roto. “What’s going on?”, preguntó viendo que yo estaba medio desconectado de lo que estaba diciendo, -“Are you ok?”. -“I will tell you later” le dije al oído y tapándome un poco la boca. “-Ah ok… are you sure? Do you want to play?”. Le volví a decir entre risa y disimulo que le explicaría luego, a lo que ella respondió “Ok….mmm now I am curious!”.  “-Bah”, pensé. “Me voy a echar al agua”, y decidí contarle del pequeño accidente. “What!?”- dijo al micrófono, “You broke a tooth and are still playing? You are my hero!”. El público me aplaudió efusivamente, y les expliqué brevemente cómo había pasado semejante absurdo (yo no entendía bien el aplauso, tal vez si me hubiera roto un dedo habría meritado tanta alaraca!). En seguida tocamos la canción de Magda ‘Petite Maline’ los dos solos, y durante el par de minutos que duró tuve que lidiar todo el tiempo con el rhodes al que no le sonaban algunas teclas de vez en cuando, y la idea de tener un diente roto me hacía interferencia constantemente con la música que estaba tocando. Me costó mucho conectarme con la música, pero salió bastante bien y la gente nos aplaudió mucho.



Al final de la última canción, con el público aplaudiendo de pié. A la izquierda pueden ver a Michael abrazado conmigo, seguro pidiéndome disculpas nuevamente.


El concierto terminó en ovación, tocamos dos ‘encores’ y Magda vendió muchísimos CDs. Nos quedamos un rato largo conversando con los músicos y amigos del público, y en medio de los comentarios del concierto yo tuve que echar el mismo cuento al menos unas veinte veces: “En verdad este no era mi diente real... el real se me rompió en una piscina cuando tenía diez años... cada ciertos años me pasa lo mismo y con algún golpe se me despega la parte falsa…bla bla bla”. Ya cuando estábamos por salir, mientras esperábamos en el lobby de ‘Joe’s Pub’ a que salieran todos los músicos y Magda terminaba de firmar CDs, le fuí a mostrar el pedazo del diente a un amigo y no lo encontré en mi bolsillo. Disimuladamente comencé a buscarlo en el piso; me lo había puesto y quitado cinco minutos antes en ese mismo lugar y tenía que estar ahí. Una amiga comenzó a ayudarme, y en seguida vino el guardia con una linterna para sumarse a la misión; de repente había como 15 personas que habían estado en el público (y que no conocía) intentando ayudarme a buscar el diente que Michael me había roto. Lo más absurdo era que el piso era negro, y estaba lleno de unas pequeñas piedritas incrustadas: todas parecían dientes. Algunos comenzaron a mirar en la suela de sus zapatos, revisando que no la hubieran pisado y pensando que tal vez podría estar pegado ahí, y varios sacaron sus teléfonos para usar sus linternas virtuales y así poder buscar mejor. La verdad me sentía metido en medio de un capítulo de Jerry Seinfield o una película de Woody Allen, y la situación no podía ser más absurda. 



Desistimos al rato, y mi amigo Andrés me insistió en que revisara el bolsillo nuevamente. Saqué todas mis llaves, billetera y celular, y encontré en el bolsillo del pantalón debajo de unos hilos el dichoso pedacito. Para no quedar como un completo idiota hice la pantomima de que lo había encontrado por ahí, y los que me habían ayudado se fueron contentos a su casa con su CD firmado y con la tranquilidad de que el pobre pianista no se había quedado sin diente (sólo le dije la verdad a una amiga que llevaba media hora buscando, y que me decía insistentemente “Pero no puede ser, dónde estaba? dime exactamente dónde porque yo busqué en todos lados!”). 


Magda y algunos de los músicos nos fuimos a celebrar a un bar, y el resto de la noche estuve entre tomando cerveza, brindando por el éxito del concierto, recibiendo disculpas de Michael, explicando cómo me rompí el diente a los 10 años, e intentando contener la preocupación de saber qué carajos iba a hacer con este diente roto aquí en Nueva York, sabiendo que el martes además nos vamos de gira a Europa para el tour con el grupo de Sofia Ribeiro. Esta mañana llamé al dentista amigo de Andrés, pero me salta el contestador automático; supongo que estará de paseo con su familia porque justo este fin de semana es festivo. Así que quizá tendré que comer compoticas durante las próximas semanas y a tomarme pocas fotos. Igual quien sabe, quizá pueda que esto ayude a despegar mi carrera como músico y me dé una identidad más fuerte como artista; el hecho es que si voy a un consultorio regular hoy, volveré a ser el mismo de siempre, pero arruinado (porque aquí la medicina es impagable).  Lo que sí es seguro es que todos los asistentes van a recordar durante mucho tiempo el espectacular concierto que hicimos ayer, y al pianista al que le rompieron el diente en plena canción.



pd: Les recomiendo muchísimo seguir el trabajo de BANDA MAGDA, realmente es un trabajo muy espectacular y del que seguro van a oir hablar mucho en un futuro cercano: https://www.facebook.com/bandamagda

pd2: Michael League, el musico que me rompió el diente ayer, es un músico a quien admiro muchísimo y uno de los mejores bajistas que he conocido. Lidera la espectacular banda Snarky Puppy, para la cual hace toda la gestión (desde manejar una van en un tour de dos meses hasta escribir toda la música). Ultra recomendada también: https://www.facebook.com/snarkypuppy

miércoles, 2 de enero de 2013

Pillados por el virus sin vacunar


*Con motivo del fin de año, el periódico ‘El Espectador’ nos pidió a mi hermano y a mí que compartieramos un poco la experiencia de haber estado en medio de un video viral. Aquí les dejo el escrito.

Justo antes de regresar a Nueva York hicimos con mi hermano Nicolás los videos de dos canciones que habíamos compuesto hace un año y que no habíamos tenido oportunidad de grabar. Me llevé los archivos conmigo, y luego de arreglarle un par de detalles subí el primero a youtube. “Narcolepsia automovilística” fue compartido por muchísimos amigos nuestros, y hacia el final de la semana había tenido alrededor de 10,000 visitas (vale la pena recalcar que hasta ese momento el video mío con más visitas era uno que tenía hace aproximadamente 3 años y medio, y que hasta la fecha contaba con alrededor de 4,500).  “No nos hagamos muchas expectativas”, fue algo que hablamos varias veces respecto a la acogida que podría tener el segundo video después de lo que había pasado con el primero. -“Es mucho más largo, tiene una introducción larga, y son demasiados chistes que no se entienden a la primera”. Revisé un par de cosas del audio, y hacia las 3pm en mi cuarto en Harlem subí el video a nuestro canal de youtube y lo compartimos en nuestras páginas de Facebook. A la mañana siguiente estábamos los dos postrados y estupefactos, (Nicolás desde Bogotá y yo desde Nueva York) ante un monstruo virtual: el video ya tenía 123,000 visitas y se acababa de desencadenar uno de los episodios más surrealistas que hayamos vivido.  

Por los siguientes tres días no salí de la casa. Hacia las 8am me levantaba en el silencioso apartamento, abría el computador y me estrangulaba un bombardeo mediático que apretaba hasta que cerraba el computador nuevamente a las 3 de la mañana. Al igual que el que tarda horas jugando Tetris y a la hora de acostarse no puede conciliar el sueño por seguir imaginando fichas cayendo, por la noche yo cerraba los ojos y seguía viendo comentarios y mensajes uno detrás del otro. Toneladas de gigabytes en emails de felicitaciones y de propuestas laborales absurdas inundaron nuestros humildes correos virtuales (“Me gustaría sacar un DVD de ustedes para una red de escuelas que enseña español en Brasil”, “Queremos hablar con ustedes y hacer un comercial para una empresa de sofás”, “Podrían venir a Buenos Aires a cantar en el cumpleaños de mi abuelo que cumple 80 años?”), y tuvimos que organizarnos para lograr atender los incontables entrevistadores interesados en hablar con nosotros (“Usted agarre la entrevista de Australia a las 9am, y yo mientras tanto hablo con el periódico boliviano. A las 11am encontrémonos en skype para la entrevista con RCN y luego usted vaya a Caracol y yo aquí salgo para Fox, que también nos quiere hacer una nota”).

Ninguno de los dos teníamos preparado el terreno para algo así. En medio de mucha ansiedad y confusión tuvimos que hacer una página web con la ayuda de nuestra hermana, resolver dudas de derechos de autor, encontrar la manera de poner pautas publicitarias en youtube, responder montones de llamadas telefónicas y emails de todo tipo, e intentar calmar los ánimos de algunos que reclamaban no haber incluido a su país en la canción (“Y dónde está Paraguay? Qué pasó con Ecuador?”).  A mi hermano en Bogotá le tocó además el añadido de tener a sus amigos y a la familia timbrándole al teléfono cada diez minutos para felicitarlo por alguna mención en radio o algún articulo publicado. Por dos semanas dejamos de ser los hermanos músicos Nicolás y Juan Andrés Ospina para convertirnos en ‘Qué difícil es hablar el español’.

Pasar de 3,000 visitas a 3,000,000 acabó siendo una ventana importante para mostrar otros trabajos nuestros como músicos, para agarrar impulso y crear el proyecto ‘inténtalo carito’ (con el cual comenzaremos a presentarnos el año que viene), para aumentar nuestros seguidores en las redes sociales y para ver desde primera fila el interesantísimo momento por el que pasan las comunicaciones en este tiempo.  Por suerte en este caso la ‘viralidad’ nos agarró a través de una canción que hicimos con muchísimo trabajo y creatividad, y no por alguna caída chistosa en la calle o algún episodio bochornoso. Y aunque estamos lejos de ser famosos, de vez aparece alguien en algún lugar inesperado y nos dice: “Ey! Ustedes son los del video!!! Me encanta, felicitaciones y hagan más por favor!”

Para más información visitar www.intentalocarito.com, www.facebook.com/intentalocarito y www.twitter.com/intentalocarit

jueves, 27 de diciembre de 2012

“Casi seguro voy, pero igual te aviso”

Bajándome del bus recibí un mensaje de texto de una buena amiga en el que me deseaba feliz navidad y me preguntaba si quería pasar con su familia el segundo fin de semana de enero. Revisé el calendario y me dí cuenta que justo ese fin de semana ya tenía organizado un paseo en el que vamos a estar completa mi familia y la de unos primos muy cercanos, después de 15 años de no poder hacerlo por estar viviendo todos en países diferentes.

 “Feliz navidad para tí también Cata!”, comencé a escribir en un mensaje de texto. “Me encantaría poder ir, déjame ver si puedo organizar mis cosas y te digo algo estos días. Yo te llam...”

Borré el mensaje y armándome de valor reescribí:

“Feliz navidad para tí también Cata! Desafortunadamente no puedo ir, porque justo ese fin de semana ya tengo organizado un paseo con la familia... te mando un abrazo grande!”

Mi prima viene de Italia con su esposo y su hijo de 1 año y medio (a quien no conozco), y después de tres años de la última vez estoy que nos vimos estoy con unas ganas enormes de verla; su hermano, mi primo, vive en Canadá y justo estará por esas fechas en Colombia también; mis papás y mis hermanas vienen de Barcelona después de no venir en dos años, y también tienen reservado ese fin de semana para poder estar con todos. Un encuentro de esta naturaleza a estas alturas de mi vida es más improbable que ver un eclipse solar completo, y aún así tengo la osadía de pensar en mandarle un mensaje a mi amiga diciéndole que me deje “ver si puedo organizar mis cosas” para ver si alcanzo a ir a su finca con su familia ese mismo fin de semana. Qué carajos es lo que tengo que organizar, si ya sé que no existe ni la más remota posibilidad de que pueda ir?!?!

Aquí en Bogotá no nos enseñan a decir que no. Aunque estemos 100% seguros de que no podemos asistir a algún evento, o tomarnos un café, o hacer una llamada, o ir a un concierto, a los bogotanos siempre nos hace sentir mejor hacer creer al otro que existe una posibilidad.  “Voy a ver si alcanzo”, “yo le aviso”, “yo creo que sí vamos”, son algunas frases típicas que muchas veces aquí equivalen a un NO rotundo; sólo algunos neurocirujamos saben entender si se trata de un ‘no’ disfrazado o de un ‘tal vez’ genuino.

Algunos radicales llevan esto aún más lejos, y no conformes con afirmar que van a ‘intentar’ venir a la invitación sabiendo no lo harán, directamente afirman que seguro vendrán. “Yo voy seguro”, “mañana te llamo”, “yo voy fijo”, son otras tantas frases que en muchas ocasiones también son un vil y rotundo ‘no’ maquillado. Hace un par de meses invité a una amiga a un concierto que empezaba en un par de horas. “Listo de una!”, me dijo por teléfono, “mil gracias, yo voy seguro!”. Por suerte esta vez fue muy fácil identificar que no iba a venir (olvidó preguntarme la dirección del lugar); de otra manera yo me habría quedado guardándole un puesto inútilmente y muy probablemente habría tenido que aguantar las miradas enfurecidas de algunos asistentes con ganas de sentarse.

El mundo al revés: aquí en Bogotá pensamos que uno queda peor diciendo “no” que dejando esperando a alguien. Al parecer todos nos damos un aire de importancia enorme y asumimos que le vamos a romper el corazón al otro si le rechazamos su invitación; por supuesto ante la hipotética tragedia emocional preferimos recurrir a una pequeña e inocente mentirita que suavice al menos un poco la gravedad del desplante. El problema es que a partir de este absurdo lingüístico puede que el otro decida inútilmente alistar unos cubiertos más, o que esté pendiente todo el día del celular, o que guarde una silla en el concierto o reserve una boleta en la entrada, o que deje una ración de queso separada por si acaso o compre dos botellas de vino en vez de una. Con los años que he pasado fuera de Colombia me he desacostumbrado un poco a esta extraña y absurda tendencia, y estoy en campaña personal para dejar de arropar la negativa a una invitación con un ‘tal vez’ o un mentiroso ‘sí’. Para practicar recomiendo mucho un juego muy divertido que puede hacerse en cualquier momento del día, y que consiste en responder una sencilla pregunta a partir de un postulado igual de sencillo. Hay varios ejemplos, aquí les dejo uno para que practiquen en casa:

Juan se va de viaje por dos meses el viernes. Pedro llama a Juan a invitarlo a su cumpleaños, que va a celebrar en dos semanas.

De acuerdo con esto, escoge la respuesta correcta:

a. Juan puede ir
b. Juan casi seguro puede ir
c. Juan no puede ir

Si la respuesta que escogiste es la C, entonces vas por buen camino. Si escogiste la A o la B repite el ejercicio varias veces hasta escoger la respuesta correcta. Ánimo!

domingo, 7 de octubre de 2012

La era de las incomunicaciones

Ayer, mientras trabajabamos con mi hermano Nicolás en las nuevas canciones que estamos preparando para el concierto que tenemos en Barcelona, recibimos un par de mensajes a nuestro blog de intentalocarito. “Racistas de mierda”, “Banda sin futuro”, “Vergüenza para Colombia”, decían algunos mensajes.

-“Que raro esto”, le dije.
-“Seguro que es spam”, dijo Nicolás.

Seguimos trabajando un par de horas más, hasta que nos recogió una amiga con la que ibamos a cenar. Llegué a mi casa nuevamente hacia la media noche y me puse a trabajar en un video que estoy editando, cuando me entró una llamada de mi hermano.

-“Qué hubo Nicolás?”, saludé.
-“Oiga se acuerda lo de los insultos de esta tarde? Acabo de ver que están escribiéndonos porque unos tipos se están haciendo hacer pasar por nosotros, e insultaron a una persona con un comentario muy racista”.

Muy ansioso me puse a investigar para entender bien qué era lo que estaba pasando. Pronto me encontré una página que se había estado haciendo pasar por nosotros con el nombre de ‘inténtalo carito’ desde abril, inventándose conciertos y poniendo fotos absurdas. El problema surgió cuando una estudiante de lenguas en Brasil escribió un mensaje a esta página con un mensaje de felicitación por el video de ‘Qué difícil es hablar el español’, a lo que la falsa página respondió con otro comentario en un tono ofensivo: “NEGRA!”. El comentario de la página fraudulenta, que en ese momento por alguna razón se había cambiado el nombre de ‘inténtalo carito’ a ‘racismo puro’, tristemente fue compartido por cientos de personas indignadas.

En seguida creé una página oficial de ‘inténtalo carito’ de facebook (por suerte ellos no habían utilizado este nombre aún!) y mandé varios mensajes intentando aclarar la situación a algunas de las personas que estaban compartiendo el comentario ofensivo, hasta que a las 3.30am me dormí totalmente agotado por el tema. Esta mañana me reuní con Nicolás temprano, y grabamos un video los dos aclarando todo el asunto. Mandé otros muchos mensajes, escribí un post en nuestro blog y tuve algunas discuciones absurdas con gente que a pesar de todo sigue diciendo que somos unos racistas y que no entienden porqué la página de ‘inténtalo carito’ desapareció y luego apareció nuevamente con el nombre de ‘inténtalo carito oficial’.

“A palabras necias, oídos sordos”, dice un famoso refrán, y nosotros ya no podemos hacer nada más para que la gente entienda que no fuimos nosotros los que creamos la página falsa que insultó a la estudiante del Brasil. Ahora sólo queda esperar que pasen un par de días y que la página falsa sea bloqueada por Facebook, después de haber recibido docenas de denuncias de la gente que cree en nuestro trabajo.

Sin embargo todo este desagradable episodio me ha hecho reflexionar nuevamente en lo frágil que es toda esta era de las comunicaciones en la que todos estamos inmersos. Todos tenemos acceso a la información, pero esto es algo que nos llegó de repente y para lo que la mayoría no estaba preparado. Somos pocos los que acostumbramos a poner en tela de juicio la información que nos llega, y esto convierte a las redes sociales en peligrosísimas armas que pueden movilizar gente tanto para cosas buenas como para cosas malas; pueden engrandecer el trabajo de una persona al tiempo que pueden destruir la carrera de toda una vida injustamente. No se entiende la dimensión de la responsabilidad del lector, que viene a ser igual de grande a la del escritor. El lector es el que finalmente valida lo que el escritor dice, y sin el primero el segundo no existe.

Qué habría pasado si yo estuviera pasando una semana caminando por el monte, aislado del internet? Habría vuelto a la ciudad  para encontrarme con mi página profesional invadida de insultos y de falsas acusaciones, el proyecto de inténtalo carito enormemente perjudicado (proyecto que además no es más que una propuesta creativa y original para hacerle pasar a la gente un rato divertido a partir de un intenso trabajo musical y lingüistico), y yo me habría pasado un mes entero perdiendo tiempo intentando solucionar todo el problema y sintiéndome como un miserable todas las noches antes de irme a dormir. Cientos de personas compartieron el comentario ofensivo contra la estudiante de lenguas sin tomarse si quiera un minuto para verificar si era verdadero. Es decir: a partir de una foto de pantalla (que cualquier persona con un computador puede hacer), y de un perfil con una foto bajada de alguno de nuestros blogs (cosa que también puede hacer cualquier tonto con un computador), la gente se indignó y comenzó a insultarnos a diestra y siniestra por ‘racistas’.

Y entonces cómo hacemos? Es eso lo único que se necesita para movilizar a la gente a pensar una cosa u otra? Cualquier persona con 10 minutos de tiempo libre y un mínimo grado de esceptisismo se habría dado cuenta en seguida que la ortografía, la manera de hablar, las publicaciones y todo lo que había en esta página era falso, no tenía ninguna relación con nosotros y nuestra manera de hacer las cosas. Y si alguien no conocía nuestro estilo, bastaba con leer la página fradulenta para ver la poca coherencia que todas las publicaciones tenían entre sí!

Para citar otro ejemplo, hace unos seis meses mi prima llamó a Nicolás:

-“Nicolás, esta en la televisión!”, dijo.

Nicolás corrió al cuarto a encender el aparato, no tanto por la emoción de estar al aire sino por la confusión que le provocaba saber que estaba en un programa sin haber sido avisado. Resulta que una famosa actriz colombiana había tenido un novio que se llamaba Nicolás Ospina que aparentemente era algo aficionado a la música. Los programadores no tuvieron el más mínimo inconveniente en ir a Google y buscar alguna foto del tal Nicolás Ospina, y como la primera que se encontraron fue la de mi hermano decidieron que esa era la que iban a poner en el programa de chismes. Y ahí estaba la foto de Nicolás, en un programa con gente que Nicolás no conocía, en un programa de chismes sobre gente que él tampoco conocía, con un presentador que él no conocía, en el que estaban hablando de una supuesta hija que él no conocía y que en teoría tenía con esta actriz colombiana QUE TAMPOCO CONOCÍA!

Ahora, estamos hablando de un programa de televisión que en teoría tiene un realizador, un productor, un guionista. Gente que en teoría trabaja para validar previamente la información que va a presentar, y que trabaja con los impuestos de la gente que luego los va a ver y a oir en la televisión. Si esta gente, que trabaja para esto todos los días y que controlan los medios de comunicación más influyentes de la sociedad, no se toma un segundo para ver si lo que están diciendo es verdad, qué se puede pedir de la cantidad de gente que revisa el internet en sus ratos libres?

Esta es la era de las comunicaciones. Pero no de las comunicaciones constructivas, educativas, didácticas: simplemente de las comunicaciones. De las comunicaciones y las audiencias masivas e inmediatas, de los televidentes y lectores dopados. Es clave que como protagonistas de este escenario aprendamos que la supuesta ‘era de las comunicaciones’ lo que hace es facilitar la comunicación hasta el punto que cualquiera puede escribir lo primero que le pasa por la mente y presentarlo como una noticia fundamentada. Necesitamos generar una cultura de gente que no ‘trague entero’ y que no se venda a lo primero que le cuentan. La inmediatez de hacer un click con el dedo índice y compartir cualquier tipo de información es un peligro terrible que además nos convierte en soldados analfabetas de posibles corrientes perversas, corruptas y dañinas. Medios televisivos publicando cualquier cosa para subir el rating de un noticiero; revistas de renombre inventando testimonios y artículos sin tomarse el tiempo necesario para validar la información, únicamente para vender más ejemplares; usuarios de las redes sociales creando perfiles falsos para difamar el trabajo de otro sólo para conseguir unos cuantos ‘likes’ en sus páginas. Estamos todos nadando en esta ‘era de las comunicaciones’, pero el beneficio de la duda al parecer está incomunicado!

Con afecto,
Napoleón Bonaparte (Paris, 1835)

pd: perdón, acabo de ver en wikipedia que Napoleón murió en 1821.

miércoles, 9 de mayo de 2012

O tocan fado o me enfado

Justo hoy, el día del concierto, me enteré que el concierto era parte de un festival de música relacionada con Luxemburgo, que en Luxemburgo el 15% de la población actual es portuguesa y que tocaríamos en la embajada de Luxemburgo en Berlín (de hecho lo único que sabía de todo esto era que estaba en Berlín)! Curioso enterarse poco antes de tocar que la gente que está en el público está ansiosa por disfrutar un concierto de música portuguesa, cuando uno de los integrantes de la banda no sólo no es portugués sino colombiano, y para rematar es pianista y no guitarrista (la música portuguesa tradicional portuguesa se toca con guitarras)! Y valga la aclaración: la ‘banda’ es en realidad un duo, por lo tanto 50% de los integrantes es pianista, y colombiano.

Tocamos algunos temas originales del disco, Sofia quizo incluir los temas más lentos del cd porque creía que tenían algo más que ver con fado y así probablemente reduciríamos las posibilidades de tener un grupo de alemanes coléricos pidiendo que les devolvieran la plata. El público estuvo bastante frío toda la mitad del concierto, y como suele ocurrir, la ambigüedad de sus aplausos nos pusieron a Sofia y a mí a nadar en un mar de especulaciones mientras tocabamos (será que es que los alemanes son fríos? será que no les gustó? será que van a pedir que les devolvamos la plata? será que no es suficiente ‘fado’ para ellos? será que se dieron cuenta que yo soy colombiano y no portugués?). Hacia la mitad Sofia me presentó como ‘cantante’ y cantamos un fado acapella a duo, en el cual yo hice mi mejor esfuerzo para imitar los bajos de una guitarra portuguesa. Ya sea por lo cómico que resultó el tema o porque finalmente después de 5 temas Sofia dijo que ibamos a tocar un fado, la gente al final se animó y a partir de ahí nos aplaudieron con más ‘cojones’.

Tocamos un par de temas más del disco y otro fado, y ahí Sofia presentó el último tema del concierto. Dimos la respectiva venia, y la gente nos pidió otra canción. Sofia entonces les preguntó si preferían oir otro fado o un bolero, y la gente curiosamente escogió el bolero (no sé si fue porque se hartaron de mi manera de tocar fados, o por el sonido exótico de la palabra ‘bolero’). Tocamos la canción ‘Vete de mí’, que yo disfruté mucho y que salió muy libre y espontánea. La gente aplaudió mucho, y terminaron pidiéndonos otra canción más. Esta vez Sofia les volvió a pasar el menú y les preguntó si preferían un fado o una canción de un compositor argentino (teníamos preparada ‘La Pomeña’, en la que yo cantaba la primera parte). La gente por supuesto no perdió oportunidad de volver al propósito del concierto- oir música tradicional portuguesa- y me dejaron con las ganas de cantar. Mientras Sofia hacía algún chiste yo tuve un segundo para repasar ‘Com que voz’ (un fado que habíamos hecho alguna vez a duo en Barcelona hace como un año), el cual logré tocar sin equivocaciones y con el que cerrabamos dandole gusto a los que venían a oir música de Portugal.

Entre los aplausos de los alemanes hicimos la última venia y en seguida me colé como pude entre el público para poder salir a la mesita en la que ibamos a vender cds. Se acercaron algunos mientras se tomaban su copita de champaña, y al final logramos vender algunos cds. ‘Susanne’, me dijo la señora  mientras me pasaba un marcador para firmarle el cd. Yo se lo di a Sofia para que ella firmara primero, y con mucha determinación escribió en la contraportada ‘To Jorge’. En seguida se lo mostró a la señora y le preguntó si estaba bien escrito, con lo cual por supuesto la alemana quedó muy desubicada. Aparentemente adentro de la frase de ‘fírmamelo para mi sobrina Susanne’ (en alemán) hay alguna palabra similar a ‘Jorge’... por supuesto perdimos un cd que al final vamos a regalarle a un amigo de mi papá (el señor desde luego se llama Jorge). En otro momento un tipo se me acercó y me dijo en un inglés bastante chapuzeado que un amigo suyo de prensa que estaba en el concierto le había dicho que la primera parte del concierto ‘había sido mala’, pero que después ‘mejoró mucho’, y que si el Cd que vendíamos era de la primera parte del concierto o de la segunda. -‘Uy’, pensé... -‘estos de verdad querían oir fado! me descubrieron!’ Suerte que la señora que me estaba ayudando me dijo que a la gente en verdad le había encantado y todos los comentarios habían sido increíbles, y que el tipo que me acababa de decir eso nisiquiera había entrado al concierto.

Guardé todos los cds y subí al cuarto de la embajada para recoger mis cosas. Al salir del cuarto me sentí un poco mal por las dos bandejas enormes llenas de bizcochos, tapas, chorizitos, etc que había el salón, por lo cual fui a pedirle disculpas a la embajadora por haber dejado casi intacta tanta comida. En seguida llegó Sofia, que en vez de ir a pedirle disculpas a la embajadora había decidido llamar a mi mamá, a mi papá y a mis dos hermanas, quienes venían con un hambre atroz después del viaje que se habían pegado desde Barcelona hace algunas horas. Comieron lo que pudieron y bajamos para finalmente salir de la embajada. Dos alemanes que estaban todavía terminándose su copita de champaña se me acercaron en ese momento para charlar conmigo.

‘Podrías explicarnos un poco la diferencia entre el bolero y el fado? nosotros no notamos ninguna diferencia’.

domingo, 15 de abril de 2012

El tusteo bogotano

Ayer, como tantas otras veces, el tema de conversación en la sobremesa fue el enigma del ‘tu’ y el ‘usted’ que los bogotanos no hemos podido resolver. La regla general que aplica en casi todos los países de habla hispana, -en la cual el ‘usted’ se utiliza para denotar respeto hacia a gente de tercera edad o para situaciones muy formales-, se deformó en Bogotá hasta el punto que hoy en día es literalmente imposible explicarle a ningún extranjero (o a nosotros mismos) cómo funciona ese tema en nuestra comunicación diaria. “Yo desisto de entender”, decía Sofia después de dos semanas de estar en Bogotá y estar preguntando todo el tiempo con quién debería hablar de ‘tu’ y de ‘usted’.

Comencemos por mi familia. En mi casa siempre le hablé de ‘tu’ a mis dos hermanas menores, sin embargo ellas me hablan a mí de ‘usted’ (y no por respeto precisamente!). La misma situación pasa con dos primos míos: yo les hablo de ‘tu’ y ellos me responden de ‘usted’. Ahora, con mi hermano Nicolás nos tratamos de ‘usted’, igual que con mi prima Carolina. Lo curioso es que con la hermana de Carolina (por supuesto, también prima nuestra), nos tratamos de ‘tu’!

Por muchos años pensé que la regla más acertada (si es que había una) era que entre hombres era más común utilizar el ‘usted’; por alguna razón al macho bogotano le tiende a sonar demasiado cariñoso y delicado el ‘tu’. Sin embargo con el tiempo me he dado cuenta que la tal ‘regla’ no es aplicable sino a algunos pocos grupos y que en realidad esta muy condicionada a temas como la edad o el entorno cultural. Los niños normalmente suelen tratarse de ‘tu’. Ahora, yo con mis amigos del colegio me hablo de ‘usted’, pero mi papá a sus amigos del colegio les habla de ‘tu’. A partir de esta tabla tal vez un extranjero podría pensar que uno se habla de ‘tu’ cuando es niño, luego a mediados del colegio se pasa al ‘usted’ y lo mantiene hasta tener hijos, momento en el cual vuelve a retomar el ‘tu’. Suena bastante absurdo, pero podría pensarse como regla... lamentablemente tampoco es así que funciona.

Como dije antes, curiosamente los niños se suelen hablar de ‘tu’ y en algún momento durante el colegio se hace (a veces) el cambio al ‘usted’ (de hecho me acuerdo una tarde saliendo del colegio, cuando estaba todavía en tercero de primaria, en la que tuve una conversación con un amigo mío en la que acordamos dejarnos de hablar de ‘tu’ porque a casi todos nuestros compañeros les había comenzado a sonar muy raro). Y sin embargo muchas veces pasa que con los amigos que perduran desde la primera infancia, y más probablemente si no asisten al mismo colegio, se mantiene el ‘tu’.

Tengo dos amigos con los que tengo esa relación. Son hermanos, de hecho, y somos amigos desde que tengo uso de razón. Con el menor nos hablamos de ‘tu’ siempre (aunque a algunos amigos les suena demasiado delicado para su gusto). Con el mayor también nos hablamos de ‘tu’, pero hay cierta incomodidad en el aire que no deja que sea del todo fluida la conversación. Cuando hablamos es muy común que él adopte un personaje muy particular y con un tono de voz muy cómico, que curiosamente me trata de ‘usted’. ‘Que ha hecho manito?’ suele preguntar encarnando el personaje cuando nos saludamos. Creo que el personaje aparece porque no es del todo cómodo el trato del ‘tu’ que mantuvimos desde la infancia, pero el ‘usted’ tampoco acaba de encajar ahora. El resultado es que la comunicación no es del todo fluida, y suele estar intervenida por el cómico personaje que suaviza el absurdo de la comunicación pero que no puede profundizar en nada!

Alguno podría pensar que quizá el ‘usted’ en Bogotá sea utilizado para denotar confianza; con mis amigas del colegio, por ejemplo, nos tratamos de ‘usted’. Y sin embargo tengo muy buenas amigas que hice después del colegio a quienes les hablo de ‘tu’. Tal vez entonces el extranjero pueda pensar que la regla es que a las mujeres amigas del colegio se les habla de ‘usted’ y a las amistades post-colegio se les habla de ‘tu’... Pues no. Ya me pasó más de una vez que después de años de no haberme visto con alguna amiga del colegio, el trato se haya vuelto de repente ‘tu’ (y a propósito, las veces que me pasó esto siempre hubo un momento de empalme bastante incómodo en el que implícitamente teníamos que ponernos de acuerdo en una manera de hablar!- yo comenzaba utilizando el ‘usted’ traído del colegio y ellas el ‘tu’ traído no sé de donde). Además después del colegio, como dije antes, hice muchas buenas amigas con quienes me hablo de ‘tu’, pero también muchas otras con quienes nos hablamos de ‘usted’!

Lo chistoso es que la ambigüedad que nosotros los propios bogotanos decidimos adoptar en algún momento de nuestra historia nos afecta muchas veces nuestras propias relaciones. A mí me pasa muy frecuentemente no saber cómo hablarle a alguien porque no sé si usar el ‘tu’ o el ‘usted’. Tengo una amiga de hace muchos años con quien siempre me hablé de ‘usted’, pero de unos años para acá ella me habla a veces de ‘tu’, con lo cual abre toda una situación incómoda y absurda en la que la comunicación se ve seriamente afectada. Con cada persona hay que encontrar la manera de tratarse, y muchas veces esa manera tarda unos segundos, semanas o incluso años en definirse. Eso sin nombrar a algunas personas que simplemente van bailando entre una y otra manera, tanto en la misma conversación (‘Hermanito yo lo entiendo... pero tienes que tener paciencia’), como en la misma frase! (Oiga, usted porque no me llamaste?’).

Me acuerdo mucho de un amigo español a quien le parecía muy chistoso eso de que yo me hablara de ‘usted’ con mi hermano y con muchos de mis amigos de Bogotá. Intentaba imitarme y me hablaba de ‘usted’ también, sin embargo le sonaba tan poco natural que me hizo caer en cuenta que el ‘usted’ que nosotros manejamos es muy diferente del resto de Hispanoamérica. “Como se encuentra usted”, me preguntaba con su malísima imitación del ‘usted’ bogotano. Y claro, él lo relacionaba con el ‘usted’ que utilizan en España, con todo el formalismo necesario. En Bogotá no necesariamente denota respeto, así que el ‘usted’ no se utiliza siempre de manera ‘formal’... resultando en que no sólo es relativo el uso del ‘usted’ y el ‘tu’, sino que además el ‘usted’ tiene sus respectivas variaciones!

No tiene ninguna lógica. ‘Ustear’ o ‘tutear’ a alguien en Bogotá es una decisión tan ambigua como cantinflesca, y para los extranjeros es aún más imposible entender cómo funciona. Ni siquiera nosotros mismos lo entendemos, y constantemente en nuestra vida cotidiana este absurdo lingüístico nos lleva a situaciones incómodas. La verdad es que envidio a los caleños, que inteligentemente optaron por el ‘vos’ ahorrándose todas las neuronas que nosotros los bogotanos perdemos decidiendo si hablarle a alguien de ‘tu’ o de ‘usted’, o intentando explicarle a los extranjeros como funciona!

viernes, 30 de marzo de 2012

El tal Dr. Alexandre

El tal Dr. Alexandre no se digna a responder ni un sólo email en cinco meses. La respuesta de su asistente por el teléfono es siempre la misma: “Ya le dije que usted llamó, y también sé que recibió todos sus emails”. Con buena fé seguimos adelante con el proyecto, pensando que en algún momento se resolvería el problema y lograríamos contactarnos directamente con el tal Dr. Alexandre. Mientras tanto fuimos limpiando la lista de cosas para hacer: conseguir código de barras, conseguir los sellos para la contraportada de las instituciones que nos ayudaron financieramente, arreglar la tipografía del título del disco, masterizar la música, conseguir los derechos del poema ‘Súplica’, revisar los agradecimientos, terminar el arte del librito, cotizar la impresión en Colombia, etc. Uno a uno fuimos adelantando los innumerables pasos que conlleva el proceso de creación de un Cd, hasta que nos quedamos con una sóla cosa pendiente: la razón del tal Dr. Alexandre (de la agencia literaria Solombra) respecto a si podíamos o no usar el poema de Cecilia Meireles ‘Lua Adversa’, a partir del cual Sofia escribió un tema que yo arreglé.

Durante meses estuvo SPA (Sociedade Portuguesa de Autores) enviando emails al Dr. Alexandre, Sofia estuvo llamando a su oficina y mandando emails casi a diario (además de contactar al responsable de los textos para teatro de Cecilia Meireles y de llamar a la Sociedade Brasileira de Autores) y yo por mi parte además de mandarle un par de emails en inglés, le pedí a un amigo en Rio que si podía pasar por la oficina para ver si podía hablar en persona con el tipo (al final me dijo que no porque le quedaba a una hora y media de su casa, sin tráfico). Hace tres días logramos que el asistente del tal Dr. Alexandre nos diera un dato nuevo por teléfono, diferente a lo mismo que nos venía diciendo hace cinco meses. “Ricardo Strang”, nos dijo, “es otro de los nietos de Cecilia Meireles, tal vez pueden hacer algo a través de él”. Inmediatamente nos pusimos en la tarea detectivezca de descubrir de quién se trataba, y al poco tiempo encontramos que es un médico que trabaja en un hospital en la región de Paraná en Brasil. Para sorpresa nuestra encontramos el número de teléfono de su trabajo en internet, y lo llamamos a su consultorio. Tuvimos que intentar más de una vez, hasta que por fin terminó su consulta y nos pudo atender.

Sofia habló con él y colgó con una muy buena sensación; el tal Dr. Ricardo resultó ser un tipo muy simpático y comunicativo. Nos dijo sin embargo que al tal Dr. Alexandre tiene una personalidad ‘especial’, y que no le gustaba que la gente utilizara material de su abuela sin antes consultar. Pensamos entonces que tal vez se molestó al ver que Sofia ya había escrito, sin previa autorización, un tema basado en un poema de su abuela. El problema es que en el año 2009 ella había contactado a la SPA pidiendo autorización para musicalizarlo, y en ese momento SPA respondió que si era para una grabación entonces necesitaría enviar un mp3. Sin embargo nunca respondieron a la pregunta inicial, que era si podía tener autorización para musicalizar el poema. Además si SPA exige un mp3 para autorizar el tema, pero el tal Dr. Alexandre se emberraca si se entera de la existencia de una canción basada en la obra de su abuela, qué carajos se supone que teníamos que haber hecho!?!?

Estos dos últimos días la espera ha sido bastante más tortuosa que de constumbre, teniendo en cuenta que ya el arte del Cd y el master están listos para mandar a imprimir y sólo falta la autorización. Tenemos algunos conciertos programados en Europa en mayo, y posiblemente otro en Bogotá, y necesitabamos haber enviado el material a la fabrica esta semana para alcanzar a tener los Cds listos a tiempo.

Sofia hoy le escribió al Dr. Ricardo Strang preguntando si había logrado comunicarse con el tal Dr. Alexandre, y milagrosamente recibimos una respuesta. Básicamente el Dr. Ricardo nos dijo que su colega, el tal Dr. Alexandre, dijo lo siguiente respecto a utilizar el poema:

NO.

“Mi silencio equivale a un NO”, aparentemente le dijo el tal Dr. Alexandre al Dr. Ricardo. Y mientras escribo esto me estoy fritándo un huevo en la cabeza y estoy haciendo un esfuerzo enorme por no gastarme la poca plata que tengo en la cuenta en un pasaje a Rio para buscar al tal Dr. Alexandre y grafitearle la pared de la casa. Cinco meses en los que no se dignó a responder un sólo email (de hecho nunca lo hizo, al final nos vinimos a enterar que no nos iba a dar la autorización a través de alguien más), y al final de toda la historia resulta que tenemos que cambiar el arte, volver a hacer el master, escribir otra letra para la canción y volver a grabarla.

Sofia escribió una melodía para ese poema básicamente porque le encanta. Cecilia Meireles se murió en el año 1964, pero por pocos años su obra no alcanza a ser de dominio público, con lo cual queda subyugada a los caprichos de un tipo que ya sin conocerlo sé que es un completísimo imbécil. La verdad todo esto es tremendamente frustrante, que molesto haber tenido que depender de alguien tan tremendamente incompetente y poco profesional durante todos estos meses; si al menos nos hubiera respondido UN sólo email! Ahora tenemos que sacar el tema y retrasar todo el proceso, con lo cual realmente pierde la creatividad y la música: nosotros hicimos esto por amor al arte y no por lucrarnos ni nada por el estilo. Que triste que la burocracia en este caso le pueda a las ganas de crear- además con gusto le habríamos pagado lo que nos pedía o les hubieramos dado el respectivo porcentaje, aquí nadie quería robar a nadie!

En fin... estamos muy apenados con todos nuestros amigos que nos ayudaron con nuestra campaña de ‘pledgemusic’, ya que en teoría tendríamos que estar lanzando el Cd la semana que viene. Desafortunadamente va a ser imposible tenerlo listo en la fecha prevista, ya que todo esto claramente supone un nuevo retraso. Espero que logremos encontrar un micrófono igual al del resto de la grabación del Cd (que hicimos en Nueva York) aquí en Bogotá, y si todo sale bien vamos a estar inspirados para escribir una nueva letra y así poder volver a grabarla antes de que Sofia vuelva a Europa.

Le voy a proponer a Sofia cambiar el título de ‘Lua Adversa’ por el de ‘Dr. Alexandre’. Lo único malo es que probablemente si lo hacemos van a censurarla en horarios familiares por contenido violento.

PD: Si alguien está en Rio y conoce al tal Dr. Alexandre por favor mandenle un fuerte abrazo de parte mío y de Sofia.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Jabones de lujo

Rompí el plástico y saqué el jabón que había en la ducha del hotel ‘Dorá’ en Buenos Aires. Seguido rasgué los sobresitos de champú y acondicionador que había, y los dejé puestos para usarlos nuevamente al día siguiente. Sólo abrí el de la ducha, no quería sacar el otro jabón nuevo que había en el lavamanos; sabía que con uno era suficiente para los cuatro días que tenía por delante en el hotel.

A la mañana siguiente me llevo una sorpresa cuando entro al baño para bañarme: cambiaron todos los jabones y los sobres de champú del baño, y los pusieron nuevos. Tuve que calmarme para no salir en bola mojado a hablar con el administrador del hotel por semejante absurdo, y no me quedó otro remedio que dejarle una notica a la señora que hacía la limpieza:

“POR FAVOR NO ME CAMBIEN NI LOS JABONES NI LOS SOBRES DE CHAMPÚ, CON LOS QUE USÉ HOY TENGO MÁS QUE SUFICIENTE PARA TODO UN MES!”

Hacia las 11 volví de un ensayo con la cantante suiza Sylvie y me encontré en mi cuarto con la señora de la limpieza, quien me dijo que estaba totalmente de acuerdo con mi nota. -“Estoy de acuerdo, pero usted es el único... aquí por norma nos toca cambiar todo TODOS los días”- me dijo. Y bueno, como no tenía suficiente autoridad como para cambiar las normas del hotel al menos tuve la tranquilidad de no hacer parte de ese absurdo durante el resto de la semana y no me volvieron a cambiar nada.

Fabricar un jabón, sumado al plástico que se requiere para fabricar la bolsa en la que lo meten y al transporte involucrado en llevarlo hasta el hotel, sólo para usarlo una vez y tirarlo a la basura es una estupidez con mayúsculas. A este paso cuando no haya agua en nuestro planeta para seguir desperdiciando jabones y bolsas, el lujo va a ser cambiar las curitas para los huéspedes que se tendrán que limpiar por la mañana a punta de piedra pómez (a los huéspedes de hoteles de menos de tres estrellas nos va a tocar sacar callo).

martes, 13 de diciembre de 2011

Números virtuales

No había pasado ni una hora y ya el ‘post’ había sido compartido por unas 15 personas y ya tenía más de 100 likes. La página que hicimos con la cantante portuguesa Sofia Ribeiro, para buscar financiar lo que nos resta para poder terminar su Cd (en el que vengo trabajando desde hace meses), comenzó con el pie derecho. “Parabens!”, “Felicitaciones!!!”, “Dónde puedo comprar tu nuevo Cd?” “Woooow!!!” “Bravo!!!”, durante 2 horas se reproducen los mensajes de alegría y entusiasmo. A menos que estén felicitando a Sofia por tener la iniciativa de hacer un Cd pese a no tener el apoyo económico de una disquera, pensaría que la gente no se tomó ni dos minutos para realmente leer de qué se trataba el ‘post’ que habíamos puesto! Incluso alguien que compartió el enlace del Cd con Sofia, porque lo vio en la página de mi hermano Nicolás, llegó a escribir algo como: “Increible el trabajo de Juan Andrés y Nicolás”!!! (mi hermano es un músico increible, pero no tiene nada que ver con este proyecto). Muchos mensajes felicitando a Sofia por el cd, pero el cd todavía no existe! 900 fans, pero realmente quién lo sigue a uno, y de los que lo siguen quién se toma el tiempo de realmente leer lo que uno escribe?

Vivimos en un momento de números vacíos. A 179 personas le gusta tu estado. Tu página tiene 1,357 ‘likes’. 4,379 personas han visto tu video de youtube. Muchísima gente pisa el botón de ‘like’, o de ‘play’ o de ‘share’ al mismo tiempo que lee el periódico, revisa su correo electrónico, chatea con su novia o mira el álbum de fotos de su paseo de fin de semana. Yo mismo mientras escribo esto estoy chateando con mi hermana que me está preguntando qué canción montar para su próxima clase de canto!

No quiero decir para nada que la gente debería apoyar este proyecto, lo que es interesante es que tanta gente ponga ‘like’ o lo comparta sin realmente haberse tomado el tiempo para leer el contenido. Por supuesto que hay mucha gente que sí lo hace, pero también mucha que no- y tanto unas como otras entran en el número final (37 likes, 7,800 views, 900 fans). Y en la era de los 140 caractéres de Twitter es un reto realmente complicado lograr encontrar la manera de que la gente tenga paciencia para cualquier cosa que necesite más letras para explicarse, o de que estén con cualquier contenido más de 10 segundos. Pero como en esta profesión a uno le toca ser el músico, el diseñador, el redactor, el manager y el publicista, no queda otro remedio que seguir viendo cómo pegarle al perrito por algún lado.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Oda al desperdicio no. 1

“Uno de pavo con mozzarella y aceitunas negras”, pide la señora que va antes mío en la fila. En seguida el empleado le prepara el sanduche, lo envuelve en un papel y lo guarda en una bolsa plástica. La señora agarra la bolsa y se sienta en una de las mesas del lugar. Acto seguido saca el sanduche y tira la bolsa plástica a la basura.


Aparentemente subway esta en constante promoción, ya que con la compra de un sanduche viene una bolsa plástica. Ilógico, estúpido, retrasado. La vida útil de una bolsa plástica en Subway es de 5 segundos: lo que dura la persona desde la caja hasta la mesa. Interesante pensar que su vida ‘inútil’ será de aproximadamente 150 años (aproximadamente éste será el tiempo que tardará en descomponerse). Bueno, pero al final se justificaba todo el agua y el petróleo y demás cosas que fueron necesaria para su elaboración, y todos los años de vida inútil que tiene por delante: no hay nada como recibir un sanduche de subway en una bolsa (especialmente si es para comer ahí mismo).


Que bueno saber que mientras escribo esto, en diferentes Subways del mundo miles de personas están dándole esos 5 segundos de vida útil a todas esas pobres bolsitas condenadas a 150 años de tortuosa descomposición.


(Con lo fácil que sería preguntar si el sanduche es para comer en el local o para llevar!!!!!)

jueves, 14 de julio de 2011

Primer intento

‘Música y maleta’. ‘Música’, porque soy músico. ‘Maleta’ porque porque llevo viviendo dos años en una (o mejor dicho, no tengo casa). ‘Música y maleta’ porque es en gran parte a la música que estoy viviendo ‘en una maleta’, y porque estoy nadando en historias que sólo puedo compartir con las personas de las diferentes realidades en las que aparezco y desaparezco. Pensar en poder plasmar al menos algunas de las anécdotas que van surgiendo en un espacio que sea tan nómada como yo pero que sea visible desde las diferentes realidades en las que me muevo, hace que me den ganas de escribir aquí. A ver si logro sacar tiempo...